La Secretaría de Cultura del Gobierno de México, a través del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), y el Ministerio de Cultura de Francia, mediante la BnF, organizaron la muestra en el marco del bicentenario de las relaciones diplomáticas entre ambos países. La inauguración la encabezaron el presidente de la BnF, Gilles Pécout, y la embajadora de México en Francia, Blanca Jiménez Cisneros, quien llevó la representación de la secretaria Claudia Curiel de Icaza. La funcionaria señaló que la cooperación entre ambas naciones "permite que dos obras fundamentales para nuestra historia puedan encontrarse con públicos de ambos lados del Atlántico" y que la reciprocidad amplía el acceso al patrimonio y fortalece su conocimiento.
El Códice Boturini, también conocido como Tira de la Peregrinación, está trazado de un solo lado y sin color sobre una tira de amate doblada en 22 láminas de 19.8 por 25.5 centímetros en promedio. Su narrativa, organizada de izquierda a derecha, combina escenas pictóricas con glifos que registran de manera cronológica los acontecimientos y lugares por donde pasaron los mexicas desde Aztlan. De acuerdo con el titular de la Biblioteca Nacional de Antropología e Historia, Baltazar Brito Guadarrama, esa historia se remonta a 1064, cuando diversos grupos iniciaron una migración que, según algunas fuentes, se prolongó más de 250 años, hasta que en 1325 los mexicas arribaron al lugar donde su dios tutelar, Huitzilopochtli, les señaló como la tierra prometida.
La exposición es recíproca: una semana antes, el Museo Nacional de Antropología recibió el Códice Azcatitlan bajo custodia del recinto galo. Brito Guadarrama refirió que el símbolo del águila erguida sobre un nopal, hoy parte del lábaro patrio, fue transmitido de boca en boca por generaciones y asentado en estos y otros códices, y consideró que ambos documentos fungen como "un puente para entablar nuevos y mejores diálogos" que contribuyan a preservar, investigar y difundir el pasado de México.
En corto: El Códice Boturini permanecerá en el museo de la Biblioteca Nacional de Francia en calidad de préstamo temporal y bajo estrictos protocolos de seguridad y conservación, mientras el Códice Azcatitlan se exhibe en el Museo Nacional de Antropología de la Ciudad de México, como parte de un intercambio organizado por la Secretaría de Cultura, el INAH y la BnF.