Cultura

Rebozo mexicano suma museo, premios y talleres

El Museo Textil de los Pueblos Indígenas y Afromexicanos, abierto en julio en el centro de la Ciudad de México, articula exhibiciones, certámenes y talleres con los que la Secretaría de Cultura mantiene vivo el oficio del rebozo, que se celebra cada 29 de septiembre con el Estado de México como cuna.

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Rebozo mexicano suma museo, premios y talleres

Un rebozo de la primera mitad del siglo XIX —tejido en telar de cintura con técnica de gasa, algodón, seda teñida e hilo entorchado de plata— cerró septiembre como pieza del mes en el Museo Textil de los Pueblos Indígenas y Afromexicanos (MUT), el recinto abierto en julio en el centro de la Ciudad de México que reunió a tejedoras, empuntadoras y especialistas en el programa “Rebozo. De nudos nos cubrimos”. A ese espacio lo acompañan el Encuentro de Arte Textil Mexicano Original, las expoventas “Tápame con tu rebozo”, el Concurso Nacional de Textiles —con categoría específica para rebozos— y los certámenes del Fondo Nacional para el Fomento de las Artesanías (Fonart). “El rebozo sigue vivo porque quienes lo elaboran transmiten sus saberes y también encuentran nuevas formas de crear”, señaló la secretaria de Cultura, Claudia Curiel de Icaza.

La elaboración de una pieza no recae en una sola persona: urdir, dibujar, amarrar, teñir, tejer y empuntar suelen corresponder a distintas manos, un entramado que el subdirector de Etnografía del Museo Nacional de Antropología, Arturo Gómez Martínez, describe como una “fábrica humana, una red de oficios cuyo resultado depende del trabajo de varias personas”. El relevo ocurre ya entre nuevas generaciones: la artista purépecha Juana Bravo Lázaro, reconocida con el Premio Nacional de Artes y Literatura 2024 en Artes y Tradiciones Populares, transmite el oficio en los Semilleros Creativos después de trabajar con más de cien artesanas, mientras que en Hueyapan, Morelos, Montserrat González Zavala, de nueve años, aprendió telar de cintura en un taller de Alas y Raíces. La tradición también se transforma, como muestran las plumas que Cecilia Bautista Caballero incorporó al rapacejo o el degradado de Alejandro Vázquez Dorantes; sin embargo, el propio Vázquez advierte que quedan pocos especialistas en fases como el amarrado.

El origen del rebozo en México no está plenamente documentado. Especialistas rastrean antecedentes en el mamalli prehispánico, empleado para cobijar y cargar, y en aportaciones llegadas durante el periodo colonial; en la Nueva España se consolidó su forma actual, un lienzo rectangular cuyos extremos dejan libre parte de la urdimbre para el empuntado. Uno de sus rasgos característicos es el jaspe, resultado de amarrar secciones de la urdimbre antes del teñido, cuya llegada al país tampoco está plenamente documentada. Durante el siglo XIX se afianzaron centros productores en Colima, Estado de México, Guanajuato, Guerrero, Jalisco y Michoacán; hoy el Estado de México —con Tenancingo de Degollado, Malinalco y Calimaya entre sus municipios productores— es considerado cuna de la pieza y sede de su celebración cada 29 de septiembre.

En corto: La Secretaría de Cultura mantiene vigentes el Museo Textil de los Pueblos Indígenas y Afromexicanos, el Encuentro Original y los certámenes de Fonart y de textiles como vías de exhibición, venta y capacitación en torno al rebozo. La pieza celebra su día nacional cada 29 de septiembre, con el Estado de México como principal sede.

Con información de Secretaría de Cultura · Fuente oficial