La terraza del Museo de Arte Carrillo Gil (MACG) dejó de ser un espacio de paso para convertirse en un punto de observación de las nubes y de las transformaciones de la atmósfera. *Aquí, otros cielos*, la intervención de Valentina Guerrero Marín, forma parte de una investigación de largo aliento sobre los paisajes atmosféricos que se aparta de la mirada romántica del paisaje para preguntar qué ocurre hoy en el espacio atmosférico; su punto de partida fue la contaminación del aire que la artista percibió mientras se trasladaba en bicicleta. Para llevarla a la experiencia directa creó *duoscopio* y *periscopio*, dos dispositivos ópticos de vidrio, espejos y filtros que no ofrecen una imagen exacta del cielo, sino que transforman la manera de acercarse a él. “Lo que me interesa es generar piezas que se puedan activar”, señaló.
El proyecto se completa con el video *Visibilidad, claridad, ok*, realizado a partir del archivo de la Biblioteca Meteorológica de París para indagar qué queda fuera de un registro y qué historias aparecen al relacionar fechas, lugares y nubes, y establece un diálogo entre Santiago de Chile y la Ciudad de México, dos condiciones atmosféricas distintas. Guerrero Marín sostuvo que su relación con el paisaje cambió tras la muestra: sigue encontrando belleza en un atardecer, pero esa emoción convive ahora con una mayor conciencia de los contaminantes presentes en el aire. “Mi satisfacción máxima ha sido escuchar las reflexiones que surgieron a partir de la propuesta y del simple gesto de detenerse frente a lo que está arriba de nosotros”, explicó.
En la vitrina de la Librería del MACG, *En un estante, las termitas*, de Ana Bidart, desvía la atención del contenido de los libros hacia las manchas, desgastes y huellas que el tiempo, el tránsito y la manipulación dejan en ellos. Dibujos, placas de yeso y esculturas integran un universo visual cercano a las formas previas al lenguaje, y el público puede abrir compartimentos, explorar materiales y llevarse los frottages que realice sobre placas grabadas, con lo que la pieza suma nuevos rastros y colores. La curadora Laura Orozco explicó que el proyecto propone una relectura de la vitrina museográfica y del acervo desde esas marcas físicas y no desde su contenido textual. Bidart, de origen uruguayo y radicada en Mérida, Yucatán, centra su práctica en el dibujo y los procesos materiales vinculados con la memoria y la huella.
En corto: Ambas intervenciones permanecerán abiertas hasta el 11 de octubre en el Museo de Arte Carrillo Gil, ubicado en Avenida Revolución 1608, colonia San Ángel, Ciudad de México, de martes a domingo de 10 a 18 horas. La Secretaría de Cultura del Gobierno de México y el INBAL, a través del MACG, mantienen la invitación pública a recorrerlas.