Cerámica de filiación teotihuacana, tolteca, mexica, huasteca, oaxaqueña, guerrerense y del Bajío, recuperada a lo largo de la ruta del Tren de Pasajeros Ciudad de México-Querétaro, da cuenta de la continuidad ocupacional y el intercambio cultural de la región. Los materiales provienen de sitios como Tula, Ignacio Zaragoza y El Venado, en Hidalgo, y Vista Real, en Querétaro, y abarcan del periodo Preclásico Tardío (400 a.C.-200 d.C.) al Posclásico Tardío (1200-1521 d.C.).
Para estudiarlos, la Secretaría de Cultura, a través del INAH, estableció un Laboratorio de Cerámica en el municipio de Tepeji del Río de Ocampo, Hidalgo, donde se analizan y reconstruyen piezas utilitarias y de uso ritual halladas en entierros y templos. El análisis morfológico identificó figurillas masculinas, femeninas y zoomorfas —preclásicas de El Venado, teotihuacanas tipo Retrato y toltecas con fracturas rituales—, además de tipos cerámicos como el Falso Plomizo, Azteca, Texcoco Bruñido, Granular de Guerrero y la pasta caolín de la Huasteca.
El coordinador del proyecto de salvamento, Víctor Francisco Heredia Guillén, indicó que los hallazgos sugieren que “posiblemente gente de esas zonas viajó y se integró a las sociedades locales para, a partir de ahí, recrear sus formas de vida, pero con autonomía e identidad propia”. La secretaria de Cultura, Claudia Curiel de Icaza, sostuvo que las obras de infraestructura “también representan una oportunidad para ampliar el conocimiento de nuestra historia”.
En corto: Las vasijas completas y semicompletas —hasta 70 por ciento— se integrarán a un catálogo del salvamento para su resguardo en bodegas y una eventual exhibición de las más representativas; el resto se incorporará a un muestrario tipológico para análisis comparativos de investigadores.