Del testimonio de la Guerra Civil española a la construcción de escenas con objetos y amigos, la fotografía de Kati Horna (1912-2000) ocupa por primera vez una sala del Museo del Palacio de Bellas Artes: es la primera retrospectiva de gran escala que la Ciudad de México dedica a la creadora de origen húngaro, con producción europea, fotoensayos y retratos hechos en el exilio mexicano.
La secretaria de Cultura federal, Claudia Curiel de Icaza, situó esa trayectoria en el destierro: la fotógrafa —registrada al nacer como Katalin Deutsch— se formó en Budapest, trabajó en el París de los años treinta, documentó en 1937 el conflicto español, donde conoció a José Horna, y llegó a México en 1939. “Aquí desarrolló la mayor parte de una obra que transitó del testimonio documental a la experimentación fotográfica”, apuntó la funcionaria, quien vinculó la muestra con el compromiso institucional de dar mayor visibilidad a las mujeres creadoras.
La curaduría de Yolanda Guasch Marí y Daniel Garza Usabiaga ordena el material en cuatro secciones: los años de formación en Hungría, Francia y España, con fotomontaje y escenificación de imágenes; el testimonio de la guerra; las series documentales y las escenas construidas en México desde los años cuarenta —con registros del Manicomio General La Castañeda y de un sanatorio para muñecas y juguetes rotos—, y la red de relaciones tejida en el exilio, de Leonora Carrington y Remedios Varo a Mathias Goeritz. El montaje incluye cartas de Carrington, Varo y Pedro Friedeberg, y se complementa con una charla por los 90 años del inicio de la Guerra Civil española, un ciclo de cine y un catálogo coeditado con la Fundación Jenkins.
En corto: La retrospectiva Kati Horna. Lo insólito es lo cotidiano abre al público del 22 de octubre de 2026 al 7 de febrero de 2027 en el Museo del Palacio de Bellas Artes, con curaduría de Yolanda Guasch Marí y Daniel Garza Usabiaga y alrededor de 205 obras procedentes de su producción europea y mexicana.