Las radiografías de La incredulidad de santo Tomás mostraron modificaciones en la cabeza y el torso de Cristo: señales de que Sebastián López de Arteaga alteró elementos de la composición mientras pintaba. Esos ajustes, conocidos en la historia del arte como arrepentimientos, quedaron registrados en las capas pictóricas y son parte de lo que la doctora Elsa Arroyo Lemus presentará el jueves 22 de octubre, a las 18 horas, en el Auditorio Adolfo Best Maugard del Museo Nacional de Arte, con entrada libre y cupo limitado a 80 personas.
El trabajo de la especialista en arte novohispano del Instituto de Investigaciones Estéticas de la UNAM combina documentos históricos con análisis de laboratorio. Además de reconocer los pigmentos empleados —en esa obra se identificó laca de grana cochinilla, de origen americano—, los estudios del Laboratorio de Diagnóstico de Obras de Arte permiten reconstruir la secuencia de las capas y parte del proceso de elaboración. Las fuentes documentales, por su parte, sitúan esos procedimientos en el contexto artístico y religioso de la Nueva España, y en los intercambios de materiales e ideas entre América y Europa.
En la esquina inferior izquierda de la pintura, Arteaga escribió: “Sebastián de Arteaga, notario del Santo Oficio, inventor, Pinxit”. Para el curador del MUNAL, Ramón Avendaño, la palabra inventor demuestra el lugar de privilegio del artista, concebido como creador intelectual y conocedor de los textos sagrados. El curador también destaca el manejo de la luz mediante contrastes intensos entre zonas iluminadas y sombras, recurso asociado al claroscuro que definió su lenguaje pictórico. El museo conserva cuatro pinturas del sevillano; dos de ellas, La incredulidad de santo Tomás y Cristo en la cruz, se exhiben en la Sala 3, recientemente reabierta.
En corto: La conferencia “Arteaga inventor: el proceso creativo de un artista sevillano en la Nueva España a mediados del siglo XVII” se realizará el 22 de octubre a las 18 horas en Tacuba 8, Centro Histórico, alcaldía Cuauhtémoc, con entrada libre y aforo de 80 personas, para exponer los hallazgos del análisis de las cuatro obras del pintor que resguarda el MUNAL.