Veinte de las 25 obras que integran “Luz Osorio: memoria y afectos” nunca antes habían sido exhibidas. Dibujos a lápiz, óleos, retratos familiares, paisajes y bodegones salieron del ámbito privado gracias a la investigación de la curadora Raquel Fundia y al rescate de la memoria oral y los afectos de la familia de la artista, que facilitó las piezas. La primera retrospectiva individual dedicada a Luz Osorio (Papantla, 1863–Ciudad de México, 1935) abre el domingo 25 de octubre a las 13 horas en el Museo Nacional de San Carlos.
De la pintora se conocían La mártir —también citada como Una virgen cristiana— y La Papanteca; el acercamiento a Jorge Obregón, bisnieto de la artista, permitió dimensionar un corpus suficiente para dedicarle una muestra propia, según Fundia. El recorrido incluye estudios que revelan el proceso detrás de La mártir y un apartado documental con fotografías del Archivo Casasola sobre su vida marital con Luiz Zetina, que la alejó de la producción artística a corta edad. El director del recinto, Jorge Reynoso Pohlenz, situó el proyecto en la línea abierta por “Pintoras mexicanas del siglo XIX”, curaduría de Leonor Cortina montada en el MNSC en 1985.
La muestra permanecerá hasta el 4 de abril de 2027 en avenida México-Tenochtitlán número 50, colonia Tabacalera, alcaldía Cuauhtémoc, y con ella el museo da continuidad a la revisión de la historia del arte desde una perspectiva de género. En corto: “Luz Osorio: memoria y afectos” reúne 25 piezas, 20 de ellas inéditas, en el Museo Nacional de San Carlos del 25 de octubre de 2026 al 4 de abril de 2027, con curaduría de Raquel Fundia y respaldo del INBAL.