Un violín suspendido que adquiere la forma de una cruz, un acordeón que se despliega por última vez al caer y grabadoras portátiles recuperadas integran El eterno retorno. Manuel Rocha Iturbide, revisión que ocupa el piso 2 del Museo de Arte Carrillo Gil y que abarca 35 años de trabajo del compositor y artista mexicano. La muestra, abierta desde el sábado 24 de octubre de 2026, reúne esculturas sonoras, instalaciones, fotografías y objetos intervenidos fechados entre 1987 y 2023, y constituye la primera retrospectiva que el recinto dedica a su producción.
Cerca de 70 por ciento de las piezas corresponde a los últimos 15 años de trabajo del creador, aunque el recorrido recupera obras previas como Moonbox Project (2003), que no volvía a exhibirse. Cruci-Ficción (2016) tensiona un violín con cables de acero hasta convertirlo en objeto escultórico; Techno in vitro (1998) coloca un reproductor de casetes dentro de un frasco de vidrio; Doble puntuación (2014) interviene con láser discos de la serie Voz Viva de México de la UNAM, mientras la pieza que da nombre a la exposición hace circular un pequeño tren sobre un tambor y produce vibraciones sonoras. El colaborador curatorial Guillermo Santamarina planteó el pensamiento del artista como una espiral en movimiento, y la directora del museo, Valeria Macías, subrayó que la propuesta invita a recorrer las salas desde la mirada y la escucha. La directora general del INBAL, Alejandra de la Paz Nájera, afirmó durante la inauguración que la obra de Rocha Iturbide amplió los cruces entre artes visuales, sonido y creación contemporánea.
En corto: La exposición El eterno retorno. Manuel Rocha Iturbide permanece hasta el 28 de marzo de 2027 en el Museo de Arte Carrillo Gil, en avenida Revolución 1608, colonia San Ángel, alcaldía Álvaro Obregón, Ciudad de México, con horario de martes a domingo de 10 a 18 horas. La muestra es organizada por la Secretaría de Cultura a través del INBAL y cuenta con colaboración curatorial de Guillermo Santamarina.