En 2024 México contaba con 38.4 millones de viviendas, de las cuales 59.4% era propia, 15.7% rentada, 11.8% prestada, 10.4% propia que aún se estaba pagando y 2.2% intestada o en litigio, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) 2024 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). La vivienda rentada ganó terreno entre 2016 y 2024, al pasar de 14.6 a 15.7%, en tanto la prestada cayó de 14.2 a 11.8%.
Los servicios básicos también avanzaron en ese lapso: el agua entubada dentro de la vivienda, el patio o el terreno subió de 92.8 a 96.7%, la conexión al drenaje de la red pública creció de 77.1 a 79.0% y la energía eléctrica del servicio público se mantuvo por encima de 98%. En materiales, 97.6% de las viviendas tenía pisos distintos de tierra y 92.3% paredes de tabique, ladrillo, block, piedra, cantera, cemento o concreto. Pese a ello, 22.5 millones de viviendas reportaron al menos un problema estructural: la humedad o filtraciones de agua en cimientos, muros o techos concentró 16.8 millones de casos y las grietas o cuarteaduras en techos o muros, 14.5 millones.
El Censo Nacional de Gobiernos Municipales y Demarcaciones Territoriales de la Ciudad de México (CNGMD) 2025 registró que 1,044 municipios y demarcaciones implementaron en 2024 al menos una acción para prevenir el surgimiento o la expansión de asentamientos humanos irregulares. La no autorización de licencias o permisos de construcción fue la medida más frecuente, con 712 casos, seguida de la inspección, monitoreo y registro de zonas propensas a invasión (497) y la clausura o suspensión de obras (484).
En corto: El INEGI presentó estas estadísticas con motivo del Día Mundial del Hábitat, que se conmemora el 5 de octubre y que en 2026 se centra en la vivienda adecuada para todas las personas; los datos provienen de la ENIGH 2016-2024 y del CNGMD 2025.