El Comité del Nobel de Noruega anunció el 9 de octubre de 2026 la concesión del Premio Nobel de la Paz a la jurista sudafricana Navanethem "Navi" Pillay, de 85 años, por sus esfuerzos para promover la paz y el derecho internacional en un momento en que el sistema global de justicia enfrenta "desafíos existenciales". El galardón, dotado con 12 millones de coronas suecas, reconoce una trayectoria que transformó el derecho penal internacional.
Pillay nació en 1941 en Clairwood, un barrio pobre de Durban, en el seno de una familia de origen indio tamil cuyos abuelos llegaron a Sudáfrica. Estudió en el campus segregado para "no blancos" de la Universidad de Natal y en 1967 se convirtió en la primera mujer de color en abrir su propio bufete de abogados en la provincia de Natal, donde defendió a opositores del apartheid y a prisioneros políticos en Robben Island.
Su impacto global comenzó en 1995, cuando fue elegida jueza del Tribunal Penal Internacional para Ruanda. En 1998, el caso Akayesu estableció por primera vez que la violación sexual orquestada constituye un acto de genocidio, un precedente que hoy es pilar del Estatuto de Roma. Posteriormente fue jueza fundadora de la Corte Penal Internacional y Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos entre 2008 y 2014, donde impulsó el informe "Born Free and Equal" sobre derechos LGBT.
En 2021 fue nombrada presidenta de la Comisión Internacional Independiente de Investigación sobre el Territorio Palestino Ocupado. En septiembre de 2025, esa comisión concluyó que Israel es responsable de genocidio en Gaza, una acusación que Israel rechazó como "escándalosa" y que le valió a Pillay señalamientos de parcialidad política.
El presidente del Comité del Nobel, Jorgen Watne Frydnes, advirtió sobre un peligroso cambio hacia la "política de poder a expensas de los marcos legales" y destacó que son los jueces quienes "guardan la fina línea roja entre el orden y el caos". La elección de Pillay entre 287 candidatos relegó las aspiraciones públicas de Donald Trump al galardón.